Bienvenido Mr. Poshman

Vicente Poshman.
El hombre de la caja.
Creo, desconocido lector, que tienes algo bueno entre las manos. Yo, Vicente Poshman -el hombre de la caja-, me siento orgulloso de apadrinar a este grupo de pequeños maquiavelos intrahistóricos; brillantes intérpretes de lo cotidiano, cilicio de entecos mentales y gentes de dudosa catadura ética -que no moral- y que suelen mostrar un comportamiento "cargante" en las múltiples facetas de la convivencia.
Ser políticamente incorrecto no es un don, ni un síntoma de un síndrome psicopático; es tan sólo una forma de ser. Es la respuesta de la solidaridad frente al parasitismo, de la sorna y la mofa frente al insulto, de la rebelión ante el sometimiento, del genio ante el servilismo consciente y -en definitiva- de sobrevivir al Estado plural.
Ahí van un puñado de pesadillas... Un puñado de nuestras mejores elucubraciones mentales. La genialidad, una vez más, procede de la gente que tiene algo que decir; aunque sea para cagarse en tu padre.
Bella es la virtud en las maneras de la palabra, y al decir lo que pensamos lo hacemos más y mejor cuidado por escrito, firmando la cebolla que hará llorar al necio. Entre nosotros no hay batalla dialéctica, que es el ingenio quien otorga la fuerza.
Dedicamos esta obra a los "listos", a los políticos, a los maestros de nada, a los "enteraos" a los gilipollas, a los pesaos, a los "soy de... de toda la vida", y a toda esa plaga que contamina nuestro entorno sin otro cometido que vegetar y agotar por tedio nuestros preciados intelectos, haciendo nuestra vida un poco más larga y difícil. A todos ellos, gracias por hacernos políticamente incorrectos.
Ser políticamente incorrecto no es un don, ni un síntoma de un síndrome psicopático; es tan sólo una forma de ser. Es la respuesta de la solidaridad frente al parasitismo, de la sorna y la mofa frente al insulto, de la rebelión ante el sometimiento, del genio ante el servilismo consciente y -en definitiva- de sobrevivir al Estado plural.
Ahí van un puñado de pesadillas... Un puñado de nuestras mejores elucubraciones mentales. La genialidad, una vez más, procede de la gente que tiene algo que decir; aunque sea para cagarse en tu padre.
Bella es la virtud en las maneras de la palabra, y al decir lo que pensamos lo hacemos más y mejor cuidado por escrito, firmando la cebolla que hará llorar al necio. Entre nosotros no hay batalla dialéctica, que es el ingenio quien otorga la fuerza.
Dedicamos esta obra a los "listos", a los políticos, a los maestros de nada, a los "enteraos" a los gilipollas, a los pesaos, a los "soy de... de toda la vida", y a toda esa plaga que contamina nuestro entorno sin otro cometido que vegetar y agotar por tedio nuestros preciados intelectos, haciendo nuestra vida un poco más larga y difícil. A todos ellos, gracias por hacernos políticamente incorrectos.
Todas las demás consideraciones, quedan anuladas.

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